Pasar por donde no hay paso

Foto: Guillermo Díaz ©Cuarto Mundo

El Instituto de Francia alberga la Fundación Joseph Wresinski. Su Junta Directiva (JD) compuesta por el actual  Canciller del Instituto, Xavier Darcos, la filósofa Barbara Cassin y el historiador André Vauchez, junto a tres miembros del Movimiento internacional ATD Cuarto Mundo, entre quienes está Bruno Dabout, delegado general, se reunión el pasado 7 de marzo. El siguiente texto es una contribución de  Nathalie Bénézet, voluntaria permanente y directora del Centro de memoria e investigación Joseph Wresinski,  que se hizo eco del seminario de filosofía social en esta última reunión de la Junta Directiva.


Condiciones para disminuir las injusticias relativas al saber

El seminario de filosofía social que concluyó el pasado diciembre con un coloquio en la Universidad Paris-Cité, ha durado casi cuatro años. Congregó a filósofos, personas que han vivido en situación de extrema pobreza y otras que conocen la miseria a través de la acción y el compromiso. Hemos explorado tres nociones: el derecho, la resistencia y la injusticia relativa al saber.

Tras estas palabras, no resonaban las mismas realidades para los diferentes participantes del grupo. Hemos trabajado en francés, aunque diría que en presencia de otras lenguas, ya que procedíamos de distintas partes del mundo. Pero, también, con una relación al idioma francés diferente según nuestras respectivas procedencias.

  • Desde la primera sesión, todos compartimos este desafío de hacernos entender. Cada participante tuvo que esforzarse para conseguir que su lenguaje fuera claro para los demás sin hacerle perder, no obstante, su profundidad o su parte poética.

Para disminuir las injusticias relativas al saber y que las palabras de unos no empujen a otros a quedarse callados, son necesarias algunas condiciones. Del mismo modo, estas son necesarias para no conformarse con cualquier cosa, bajo el pretexto, por ejemplo, de que ya no estamos entre pares o entre especialistas. Queríamos evitar por todos los medios esa trampa eterna que consiste en hacer que unos compartan un testimonio, y otras personas lo analicen y saquen conclusiones.

Frotar nuestras inteligencias

El desafío era frotar bien nuestras inteligencias para producir ideas juntos. Escribir juntos, mezclando nuestros diferentes registros del idioma y asegurándonos de que nos entendemos. Una de las militantes Cuarto Mundo decía: «No firmaré un texto conjunto de cuyo contenido no esté completamente segura, me siento responsable con respecto a mi entorno». Eso no significa que el texto tuviera que estar escrito exactamente como cada uno querría. De hecho, es misión imposible. La escritura conjunta proviene de acuerdos, renuncias, consentimiento, múltiples desvíos, temblores, grietas luminosamente sorprendentes y júbilo compartido.

  • Hay algo similar al tejido en esta mezcla de lenguas, ahí se forja una nueva forma de cuidar lo que es importante en la experiencia del otro.

El grupo en el que yo estaba trabajó el concepto de resistencia. No nos entendíamos del todo. Los filósofos y algunos activistas sociales distinguían la lucha cotidiana para hacer posible la vida, de la resistencia al poder. Las personas de este grupo que conocen la miseria desde dentro estaban absolutamente conmocionadas por esta distinción. Como si estuviéramos una vez más relegados, con todos nuestros ancestros, del lado de la supervivencia y que ese lado no tuviera nada de político, que estuviera hecho de esfuerzos, que lo está, pero sin nobleza, esfuerzos que no tienen ningún peso en la manera de pensar y de construir el mundo. Hizo falta mucha determinación para desenredar este malentendido.

La resistencia invade la totalidad de la vida

Carine de Boubers Van Den Elshout, coinvestigadora, explicó que cuando uno vive en situación de pobreza extrema, resistes ante todos aquellos que se creen superiores y que, debido a esta presumida superioridad, nos dictan cómo debemos vivir, al igual que resistimos a múltiples mandatos imposibles de cumplir. Al mismo tiempo, uno se resiste a sí mismo para no hundirse y resiste a las circunstancias, porque las condiciones en las que nos vemos obligados a vivir hacen que las desgracias se encadenen. Es una vida sin descanso.

  • La resistencia invade la totalidad de la vida. No es una cuestión de elección, lo que no quiere decir que no esté desprovista de estrategias, sino que tiene un coste físico, psicológico y social tan elevado que uno aspira a poder vivir de otra manera. No tener que, sin cesar, resistir.

Al leer lo que ha escrito Barbara Cassin, me resultó muy interesante el concepto pantopóros áporos, que traduce como «pasar por donde no hay paso». Esa es precisamente la experiencia de las personas más pobres. No pueden evitar lo que pasa y, entonces, están obligadas siempre a inventar pasos ahí donde no los hay.

La resistencia de los que viven en situaciones de pobreza conlleva una parte de creación.

El Movimiento ATD Cuarto Mundo ha crecido en esta escuela. Desde la perspectiva de los más pobres, intentando con ellos abrir paso para deshacerse de ese pensamiento que aun hoy causa daño y que consiste en considerar que hay vidas superiores a otras. Abrir pasos, es a eso a lo que nos convocan las personas más pobres, para liberarse juntos de todo aquello que nos impide pensar que somos una sola humanidad.

Es en este esfuerzo, me parece, que se inscribe este seminario de filosofía social cuyos textos serán publicados en las ediciones Bord de l’eau el próximo noviembre. Necesitaremos, en ese momento, ayuda para la difusión del libro y oportunidades, lugares en los que los coautores compartan lo que han experimentado, ese camino recorrido que impacta tanto en nuestras trayectorias personales como en nuestras construcciones colectivas.