Voluntariado permanente

Un compromiso internacional a largo plazo con los más pobres

El voluntariado permanente es una comunidad que reúne en su seno a personas de diferentes nacionalidades, culturas, medios sociales, experiencias de vida, convicciones. Cada voluntario permanente hace la opción de poner en común su entusiasmo, talentos y capacidades convencidos de poder contribuir, juntos, a la construcción de un mundo más justo, un mundo en el que se reconozca la dignidad de cada persona y en el no se obligue a los más pobres, sobre todo, a soportar la factura del progreso.

Unos medios de vida acordes al compromiso.

Los voluntarios y las voluntarias permanentes reciben una remuneración equivalente y modesta, independientemente de su titulación profesional, de las responsabilidades que ocupan o de su antigüedad. Esta voluntad por intentar vivir de un modo sencillo les ayuda a no alejarse demasiado de la vida de los más desfavorecidos y les impide imponerse a partir de los medios materiales a esta población.

Esta exigencia personal y colectiva busca provocar la construcción de otro tipo de relaciones humanas, sociales, políticas y espirituales. Persigue perfilar los trazos de una sociedad sin exclusión en la que nadie podrá ser considerado ni tratado en tanto que inferior.

Compartir la vida.

Al optar por la implicación en el voluntariado, cada voluntaria y voluntario permanente aceptan crear la máxima disponibilidad posible para responder a las necesidades geográficas y materiales del Movimiento Internacional ATD Cuarto Mundo. Al igual que los otros miembros del movimiento trabajan conjuntamente en pequeños equipos en los que se apoyan mutuamente y comparten tanto esfuerzos como logros y fracasos.

En nuestra voluntad por permanecer cerca de las personas que resisten diariamente a la miseria nos obligamos a contar solidariamente los unos con los otros. Cuando esta dinámica se prolonga durante años termina forjando entre los voluntarios permanentes relaciones sólidas y una fraternidad que consituyen un apoyo imprescindible para que cada persona, a través de su desarrollo personal y espiritual, pueda contribuir dando lo mejor de sí misma para la construcción de un mundo libre de miseria.

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