Geneviève de Gaulle Anthonioz: «El Cuarto Mundo es también una historia de amor»

Foto: Campo de Noisy-le-Grand, Francia, 1963 © ATD Cuarto Mundo / Centro Joseph Wresinski / 1673 001 025 (14)


Durante un seminario de verano de las Universidades Populares Cuarto Mundo en julio de 1991, Geneviève de Gaulle Anthonioz fue invitada a compartir su experiencia y dialogar con los participantes. Vino a dar testimonio sobre los primeros años del Movimiento ATD Cuarto Mundo en el poblado de familas desahuciadas de Noisy-le-Grand. Los días anteriores, los miembros del seminario habían visitado el lugar y habían conocido a Marie Jahrling y Marc Couillard que vivían con sus familias en este poblado de Noisy-le-Grand.

El encuentro con Geneviève de Gaulle Anthonioz duró varias horas y fue grabado en su totalidad. Geneviève relató su encuentro con Joseph Wresinski, los numerosos pasos que dieron en las administraciones y ministerios, su absoluta determinación de defender y hacer respetar los derechos de las familias del Cuarto Mundo.

Universidad popular, Île de France, Paris – France 1996 © ATD Cuarto Mundo / Joseph Wresinski Centre / 0477-006-049_024

Extractos del intercambio con los participantes del seminario.

Geneviève: …soy una antigua deportada, ya sabéis lo que es eso, gente que estuvo en campos de concentración durante la guerra… Y allí sufrí la miseria, todo tipo de grandes privaciones, pero quizás lo peor fue la humillación […]. El Padre Joseph me pidió en seguida que visitara  Noisy. Me indignó conocer las condiciones materiales en las que vivían estas familias, pero aún más  el  rechazo y humillación que soportaban. […]

Por supuesto, cuando se asume la causa de las personas más pobres y rechazadas, las más humilladas, no siempre es cómodo, se lo digo francamente. Hay veces en las que también se nos considera muy mal. […]

Sra. Macaud: Quería preguntarle: si volviéramos a 1958, ¿volvería  a hacer otra vez lo mismo?

Geneviève: ¡Oh sí! ¡Puedes apostar que sí! Nunca me he arrepentido ni un minuto. ¡Sí, me he arrepentido de no haber hecho más!, eso es seguro. Ustedes saben, cuando vemos lo que hemos hecho en nuestra vida, siempre nos decimos interiormente  que podríamos haber hecho mucho más y mejor.

Para mí es una gran oportunidad y soy creyente, así que considero una enorme gracia en mi vida haber conocido a las familias del Cuarto Mundo y al Padre Joseph. Hay dos o tres grandes alegrías en mi vida, conocí a mi marido por ejemplo, fue lo mismo con el Cuarto Mundo, es también una historia de amor.

Mr Gallois: Antes de que el padre Joseph la llamara, ¿usted había oido hablar de la miseria?

Geneviève: No, así no. Cuando luchamos contra los nazis, contra Hitler, también luchábamos por los Derechos Humanos, porque el nazismo era contrario a ellos. Era algo que ponía en peligro los Derechos Humanos en muchos países. Pero cuando descubrí que los Derechos Humanos no se respetaban en mi propio país, después de haber luchado tanto por ellos -porque la miseria no se consideraba  una violación de los  Derechos Humanos-, fue un shock para mí. Por eso me uní al Movimiento. Pero es cierto que si no has conocido la miseria, no sabes lo que es. Y nuestro papel es darla a conocer. […]

Françoise Ferrand: Usted dijo que cuando alguien se hace cargo de la causa de los más pobres, a veces se le desacredita. Usted trabajaba en el Ministerio, tenía responsabilidades públicas. ¿Cómo lo aguantó?

Geneviève: ¿Cómo lo hemos aguantado? Porque teníamos una convicción bien fundada, sabíamos por qué estábamos allí, qué causa estábamos defendiendo. Pero es cierto que algunas personas se rindieron. Algunos voluntarios se rindieron, amigos del Movimiento se rindieron […].

Una vez el Padre Joseph llegó a mi casa, estaba muy, muy cansado. Tenía la cabeza entre las manos. Dije: «¿Qué pasa, padre Joseph, qué pasa? Me dijo que era muy difícil. El vivía en una pequeña chabola en el suburbio que estaba a pie de calle y me contó: «Estuve todo el día recibiendo insultos de una pobre mujer que  apoyada en el borde de mi ventana no paraba de insultarme. Ella necesitaba eso, había sufrido demasiado. Yo estaba allí y no podía hacer nada más que escucharla. Y la escuché todo el tiempo, todo el tiempo» Y hasta me dijo esta frase que recuerdo bien: «Pensé que me encontraba ante la Iglesia de Jesucristo. Todo lo que podía hacer por ella era estar cerca»

Así que ya ven lo que siguió, poco a poco aprendimos y seguimos aprendiendo. Siempre estamos aprendiendo. Pero lo primero es el valor y la dignidad de estas familias. Su corage, su valor, su dignidad…

XIII Feria del libro en la Villette, Paris – France 2000 © Pierre Segondi / ATD Cuarto Mundo / Centro Joseph Wresinski / 1008-002-002_035

Hervé Lefeuvre: ¿Cuáles fueron las primeras exigencias del Padre Joseph para los primeros aliados y voluntarios?

Geneviève: La exigencia era esencialmente el respeto a la otra persona. La otra persona tiene un valor, ya sea el Presidente de la República o una mujer que vive en la pobreza. Todo ser humano tiene un valor. El Padre Joseph siempre esperó de todo ser humano este comportamiento, así es como se construyó a sí mismo. Es increíble las amistades que hizo porque creía en ellas. …] Eso es lo que el Padre Joseph exigía, un profundo respeto por cada ser humano, quienquiera que fuera, rico o pobre. Nunca he visto al Padre Joseph despreciar a los ricos, para nada, para nada. Él los esperaba. Ustedes los ricos también tienen deberes. Yo también espero algo de ti. […]

80 años de Geneviève de Gaulle Anthonioz, Centro Internacional ATD Cuarto Mundo, Francia, 2000 © Pierre Segondi / Centro Joseph Wresinski / 1011-003-008_005

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