G7 Medioambiente: «No podemos oponer la emergencia social a la emergencia ecológica»

Intervención de Isabelle Pypaert-Perrin, delegada general del Movimiento Internacional ATD Cuarto Mundo durante la reunión de trabajo «Desigualdades y transición ecológica y solidaria» de los ministros de Medioambiente del G7, el 5 de mayo de 2019 en Metz (Francia).

Sus excelencias, señoras, señores,

Según un informe de las Naciones Unidas, las aguas residuales generan más víctimas que las guerras.
El señor Joseph, mucho más aún que un experto, está bien posicionado para saberlo: desde hace 20 años vive en un asentamiento informal expuesto a continuas inundaciones que actualmente se prolongan durante seis meses al año. El señor Joseph, como las 12 000 personas que viven en esta zona de los barrios bajos de la ciudad, no tienen más opción que vivir allí. Las aguas sucias son transmisoras de enfermedades, son un peligro permanente, aún más para la infancia.
«Todos los años, nos dice, cruzamos los canales, ponemos tablones para poder pasar, para que las niñas y niños al menos puedan ir a la escuela sin poner en riesgo sus vidas. Pero el agua vuelve en permanencia y nuestras casas, construidas con adobes de tierra, se derriten con el agua. No va a terminar nunca. Vivimos en el agua, dormimos en el agua ».
Como muchas otras personas en todo el mundo, el señor Joseph desgasta su fuerza y su salud en trabajos informales. En su vecindario algunas personas recuperan lo poco que se puede recuperar en un basurero cercano. Los vecinos tienen que encargarse ellos mismos de la gestión de sus propios desechos, no hay sistema de recogida de basuras organizado y las bolsas de plástico esparcidas por el suelo y que obstruyen los canales son una plaga.
El señor Joseph y su vecindario han empezado a unir sus fuerzas como ya hacen para muchas otras situaciones de la vida. Sin protección social, están acostumbrados a apoyarse únicamente en sus propias fuerzas. ¿Cómo podemos aceptar todavía hoy que en todas partes del mundo poblaciones enteras no se beneficien de ningún tipo de protección social? La creación y desarrollo de niveles mínimos de protección social para todas las personas es decisivo para poder avanzar hacia una transición ecológica y solidaria.
Cuando hay una muerte en el barrio, y hay muchas, el Sr. Joseph va de casa en casa reuniendo algo con lo que ayudar a la familia del difunto a enterrar a sus muertos dignamente.

El Sr. Joseph no está solo en esta lucha. Acompañando a los habitantes de esta zona en sus preocupaciones, Lamine y Josiane, miembros de ATD Cuarto Mundo, propusieron a los jóvenes del barrio movilizarse a través de trabajos colectivos solidarios con el objetivo de elevar los pasos y poder circular incluso cuando hay agua. Conscientes de que cada año habría que iniciar cada vez los mismos esfuerzos, buscaron la manera de inventar algo más duradero. Se reunieron con jóvenes ingenieros del país que les enseñaron como transformar los desechos plásticos en adoquines. Pavimentaron los 150 primeros metros de una calle que atraviesa toda la zona. Aun cuando queda mucho por hacer, es motivo de esperanza para todo el mundo. ¿Quién les va a ayudar a continuar?

La crisis y los desastres ecológicos, para el señor Joseph y sus vecinos, ya son algo cotidiano, como también lo había sido antes para sus familias. Antes que todos los demás, afrontan las consecuencias de nuestra falta de respeto a la tierra y a todos los seres humanos.

  • Pagan un alto precio por ello cuando son los que menos responsabilidad tienen de sus causas y quienes tienen menos medios para protegerse.

Y, sin embargo, en las condiciones extremas de supervivencia, intentan cuidar unas personas de otras, hacer que la vida sea posible, responsabilizarse de su medioambiente con frecuencia con medios irrisorios que son los que tienen.
Para poder superar este reto que afronta el mundo y no dejar a nadie atrás tal y como lo exige la Agenda 2030 que nuestros Estados han suscrito, tenemos una necesidad imperiosa de la experiencia y resistencia del señor Joseph y sus vecinos y de todas aquellas personas que, como ellos, luchan en todo el mundo, prácticamente sin medios y en las peores condiciones.

Las políticas medioambientales diseñadas sin la población en situación más grave de pobreza se vuelven contra ellas

Sin embargo, con frecuencia nos privamos de su experiencia y conocimientos.
Apenas a unos cuantos cientos de kilómetros de donde nos encontramos hoy, en el centro de Europa, en nombre de la protección a la biodiversidad y los espacios verdes, un grupo de familias que vivía en caravanas fue expulsado del terreno en el que vivían desde hacía treinta años. Para ellas es un desastre pues es muy difícil encontrar un lugar donde instalarse. De este modo, la ciudad se dota de un pulmón verde y familias enteras se ven condenadas a vivir errantes, adultos que pierden su medio de subsistencia, niñas y niños desescolarizados, algunos para siempre. ¡Personas privadas de futuro para que otras puedan respirar mejor! Las políticas medioambientales diseñadas sin la población en situación más grave de pobreza en la mayoría de los casos se vuelven contra ellas Por eso es indispensable asociar tanto en el diseño de las políticas como en su ejecución y evaluación, al 20% más pobre de la población, pero también en el impacto que tienen sobre ellos.

El señor Joseph y todas las personas que viven en las mismas condiciones que él en todo el mundo nos muestran algo fundamental: no podemos oponer el destino de las personas más pobres al destino de la tierra. No podemos oponer la urgencia social a la urgencia ecológica. Es necesario dar respuesta a ambas al mismo tiempo y cada día cuenta. El señor Joseph lucha cada día para sobrevivir, desgasta sus fuerzas y su salud para permitir que su familia viva, se entrega sin medida para apoyar a sus vecinos y, sin embargo, cada día en su barrio hay niñas y niños, jóvenes y adultos que mueren.

  •  En la actualidad estamos ante elecciones fundamentales para el futuro de la humanidad. Nuestro futuro común depende de nuestra manera de formular y ejecutar políticas globales, coherentes y prospectivas que hagan del respeto a la tierra y a todos los seres humanos sin excepción, una unidad.
    Para ello necesitamos al señor Joseph, y a todas esas mujeres, hombres, niñas y niños, jóvenes, vecinos de barrios en todo el mundo, que, para sobrevivir no pueden elegir entre lo uno y lo otro,

y constantemente tienen que cuidar de sus vecinas y vecinos y del espacio vital que están obligados a compartir juntos. Necesitamos sus conocimientos y su análisis contrastados día a día y desde hace mucho tiempo. En muchos lugares del mundo han empezado a pensar y actuar junto con otros socios. Ya se han puesto en marcha.
Pero con demasiada frecuencia, están ausentes en las mesas donde se reflexiona y construye las políticas del futuro. ¿Cómo podremos poner en el centro el respeto a la tierra y a los seres humanos si ellos no están presentes? ¿Qué iniciativas tomaremos en nuestros diferentes países para ir a su encuentro y dialogar con ellos, para asociarlos a la reflexión, para pensar con ellos una transición ecológica y solidaria?
Se lo debemos a todos los habitantes de la tierra, se lo debemos a nuestros iguales que sufren las injusticias de la miseria, se lo debemos también a esos jóvenes de todos los medios de la sociedad que nos interpelan y que se movilizan. Tienen derecho a tener bajo los pies sólida y solidariamente en la tierra.

En el barrio del señor Joseph el reto es inmenso, pero ya se han superado los primeros 150 metros. Él, sus vecinas y vecinos y tantas mujeres y hombres en lugares de miseria de todo el mundo nos demuestran que nada es imposible si nos unimos. Con su valentía e inteligencia, nos pueden ayudar a atrevernos a innovar, a atrevernos a realizar esas transformaciones profundas e indispensables.

En 2015, las Naciones de todo el mundo, en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, hicieron la promesa de no dejar a nadie atrás y construir un mundo más humano, más respetuoso de la vida y de la dignidad de cada persona.
El señor Joseph y sus vecinos, junto con los jóvenes que se han sumado a ellos, han cumplido su parte de la promesa,
es hora de cumplir la nuestra.

Para saber más sobre la incidencia del trabajo  ATD Cuarto Mundo en este ámbito, visite nuestra página de «Justicia Climática».