Martin Kalisa descubrió el Movimiento cuando buscaba documentación para una investigación académica sobre la inmigración en Bélgica. Muy pronto se convierte en aliado. El genocidio ruandés que acababa de vivir había sido una experiencia muy dolorosa que le había hecho comprender lo que quería decir la dignidad humana y lo que significaba estar privado de ella.

En 1999, decide incorporarse al Voluntariado internacional con su mujer Glycella, primero en Bélgica, donde su primera misión fue apoyar la Universidad popular francófona. En 2004, se van con sus dos hijos Omère e Yves (los dos adultos actualmente) a Gran Bretaña a Frimhurst Family House. Allí descubrió hasta qué punto se negaba a las familias más pobres el derecho a vivir en familia. Basándose en esta lucha hizo una tesis doctoral sobre la criminalización de la pobreza en Gran Bretaña. En 2008, se incorpora al equipo de coordinación del Movimiento de ese país.

En 2014, Martin se une al equipo de la Delegación regional para África. Primero en Senegal, luego en Kenia y en Ruanda. Después treinta años fuera de su continente natal, redescubre la dureza de la miseria y los esfuerzos de las familias más pobres por lograr un futuro mejor para sus hijos. Se convierte en testigo del hecho de que el sufrimiento de la miseria es semejante en todas partes más allá de las barreras lingüísticas, culturales y étnicas.