Las madres alzan la voz

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Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza 2025 ‒ Ginebra

El 17 de octubre, durante la Semana por la Paz de la ONU en Ginebra, ATD Cuarto Mundo y la ONG Comisión de la condición Jurídica y Social de la Mujer organizaron la conmemoración del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza en el Centre d’Accueil de la Genève Internationale (CAGI). Terminar con la pobreza en todas sus formas no es solo un objetivo global, es el fundamento de una paz duradera.

Este año, el tema de 2025, «Terminar con el Maltrato Social e Institucional», guió nuestra decisión de centrarnos en Asegurar el Respeto y el Apoyo Efectivo a las Madres. Sus experiencias, demasiado a menudo ignoradas, contienen puntos de vista esenciales para la formulación de políticas y prácticas que realmente disminuyan la pobreza. Tomar como punto de partida su experiencia de vida es fundamental si queremos soluciones efectivas.
La conmemoración se celebró en un ambiente cálido y acogedor con vistas a los Alpes. Comenzamos con el mensaje del Secretario General de la ONU, leído por Ronald Gomes de la Oficina de Información de Ginebra de la ONU, seguido por una llamada a recordar a las millones de personas que han perdido la vida a causa de la pobreza. Luego, los participantes vieron un vídeo corto del Proyecto de Defensa de la Familia que representa el tema de este año.

Lo que siguió fue el momento culminante del evento: madres que dan un paso al frente para alzar la voz, de manera valiente, honesta y poderosa.

Sara*: Nadie debería ser maltratado porque no conoce sus derechos

*(nombre ficticio)

Sara* asistió con su bebé y compartió recomendaciones concretas para luchar contra el maltrato social e institucional.

  • «El acceso a información sobre los derechos individuales debe ser simple y claro para que nadie sea maltratado por un trabajador desinformado e incompetente.»
  • «Una mejor supervisión de cómo se llevan los casos podría asegurar que todo el mundo recibe la misma cantidad de apoyo.»
  • «Una ayuda estatal en forma de salario para las madres amas de casa reconocería su contribución y reduciría el estigma. Algunos países nórdicos ya hacen esto y funciona bien.»
  • «Las familias deberían recibir apoyo en el hogar antes de que se considere internar a los niños en un centro de acogida.»

Su testimonio recordó a todos que la dignidad empieza con información accesible y un trato justo.

Una madre de seis hijos: «Tengo habilidades. Solo necesito el trabajo indicado.»

Otra madre compartió la discriminación, la violencia y las restricciones que ha soportado a lo largo de su vida:

  • obligada a casarse a una edad temprana;
  • abuso físico, verbal y psicológico repetido;
  • perder el contacto diario con dos de sus seis hijos;
  • vivir bajo el miedo constante a la separación de la familia;
  • verse legalmente impedida de trabajar debido a su situación administrativa.

Su historia puso de manifiesto cómo las barreras institucionales pueden atrapar a las familias en la pobreza, incluso cuando las personas están dispuestas y deseosas de construir una vida estable

Mimi: «Lo que más me ayudó fue que al fin se me escuchara.»

Mimi, una abuela, habló sobre experiencias de abuso que ha sufrido a lo largo de su vida, desde la infancia, durante la escuela e incluso en su entorno laboral. También describió el impacto en sus propios hijos e hijas, que experimentaron malentendidos y maltratos similares en la escuela.

Enfatizó que las respuestas institucionales a menudo pasan por alto el poder simple pero transformador de ser escuchado:

Sus palabras sirvieron para recordar que escuchar con respeto no es una opción, es algo esencial.

¿Qué nos dicen estas voces?

Estos testimonios conforman una verdad innegable:
Las mujeres, especialmente las madres en situación de pobreza, enfrentan una violencia estructural desproporcionada, normas discriminatorias y obstáculos institucionales.

Esto incluye:

  • un alto índice de pobreza entre las mujeres;
  • grandes responsabilidades de cuidados no remuneradas;
  • barreras en el campo laboral;
  • un estigma social enraizado en expectativas de género;
  • políticas que a veces perjudican más de lo que benefician.

No obstante, cada mujer que habló demostró fuerza, resiliencia y un profundo compromiso para construir futuros mejores. Las madres que experimentan la pobreza no son recipientes pasivos de ayuda, son agentes activos de desarrollo y paz.

Su experiencia de vida debe servir de base para la formulación de políticas si queremos un sistema que apoye realmente a las familias y rompa los ciclos de la pobreza.

Una nota final de esperanza

Terminamos la conmemoración con una representación musical de dos miembros del Colectivo del 17 de Octubre, Temyra y Gurkan, que compartieron un rap original que resonaba con los temas del día: dignidad, valentía y la negativa a ser silenciadas.

Sus voces, y las de todas las madres que hablaron, nos recordaron por qué este día es importante. Erradicar la pobreza empieza por escuchar a quienes la viven, respetando sus experiencias y asegurándose de que participen activamente en la elaboración de soluciones.