En RDC, las familias aprenden a crear actividades generadoras de ingresos

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Un contexto de vida marcado por el ingenio y la dignidad

Para las familias que viven en situaciones de gran pobreza, acceder a unos ingresos estables sigue siendo un reto diario. Muchas de ellas ya realizan numerosos esfuerzos para sobrevivir: pequeños servicios, pequeños comercios, ayuda entre vecinos, solidaridad familiar, por ejemplo. Pero estas iniciativas siguen siendo frágiles por falta de apoyo, formación o unos medios mínimos para consolidarlas.

En ATD Cuarto Mundo creemos que cada familia tiene un conocimiento valioso, fruto de la experiencia, el ingenio y el coraje. A las familias no les falta inteligencia ni capacidad: a menudo les faltan oportunidades, apoyo y reconocimiento por parte de la sociedad. Por lo tanto, toda formación debe partir de lo que las familias ya saben, de sus prácticas y de sus aspiraciones para sus hijos.

Las familias “Umoja ni Nguvu” refuerzan su capacidad de acción

Los 6 y 7 de diciembre de 2025, los miembros de las familias Umoja ni Nguvu (“la unión hace la fuerza”) se reunieron en la casa Cuarto Mundo en Goma para participar en una formación dedicada a la creación y gestión de Actividades Generadoras de Ingresos (AGI). Estas familias en particular están implicadas, porque el enfoque Umoja ni Nguvu se dirige en prioridad a familias que comparten una misma realidad de vida y un mismo deseo de cambio colectivo.

Guiados por el comité directivo, pero sin animadores oficiales, y con el apoyo de algunos miembros de las familias y otros aliados, este encuentro fue un momento importante en el que las familias pudieron reforzar sus conocimientos, compartir sus experiencias y descubrir nuevas estrategias para mejorar sus pequeños negocios. El objetivo principal era ofrecerles herramientas sencillas y adaptadas para planificar una actividad, organizar mejor los ingresos, evitar pérdidas y construir progresivamente una estabilidad económica.

Margueritte NYANVURA, miembro del movimiento ATD Cuarto Mundo en la República Democrática del Congo, compartió su experiencia con el likilimba, un sistema de ayuda mutua en el que cada miembro aporta 2000 francos congoleños a la semana. Por turnos, dos personas reciben el dinero recaudado. Este mecanismo, basado en la confianza, permite obtener una cantidad que sería difícil ahorrar individualmente. Gracias a ello, los miembros pueden poner en marcha un pequeño proyecto, reforzar su negocio, comprar alimentos, pagar los gastos escolares o hacer frente a una emergencia. Para Margueritte, el likilimba es mucho más que una recaudación: es una estrategia de supervivencia, un espacio de solidaridad, una forma de respirar en un contexto en el que todo es incierto.

En cuanto a Masika KIHUNGA, también miembro del movimiento ATD Cuarto Mundo, compartió con gran sencillez y valentía su experiencia de vida y su trayectoria dentro de ATD Cuarto Mundo. Contó que, en el pasado, las familias vivían de la agricultura y la ganadería. Aunque los medios eran modestos, estas actividades permitían alimentar a la familia, garantizar una cierta estabilidad y escolarizar a los niños. Era una vida basada en el trabajo de la tierra, la solidaridad y el ritmo de las estaciones.

Hoy en día, las tierras son menos productivas, los medios de ganadería se han reducido y los ingresos agrícolas ya no bastan para cubrir las necesidades básicas. Sin embargo, las familias no se han rendido: se han adaptado. Para Masika, las ARAC (Asociaciones Rurales de Ahorro y Crédito, de las que son miembros varias familias comprometidas con ATD Cuarto Mundo) se han convertido en un pilar esencial. Estas estructuras refuerzan la solidaridad entre las familias, apoyan la resiliencia económica y contribuyen a la autonomía financiera.

Más que una herramienta financiera, las ARAC son un lugar para solidarizarse y compartir. En grupos comunitarios de 15 a 30 personas, cada persona puede ahorrar, obtener pequeños créditos, reforzar sus pequeños negocios y hacer frente a las emergencias.

Su objetivo principal es fortalecer la autonomía económica de las familias, sobre todo de las que no tienen acceso a los bancos, apoyando las actividades generadoras de ingresos (AGI) y ayudándolas a hacer frente a las emergencias (salud, escolaridad, crisis).

Emprender en familia: un camino de dignidad

El tema del curso “Emprender en familia: de la idea al pequeño negocio, buenas prácticas de gestión y dinámicas de las ARAC” se inscribe directamente en esta visión.
No se trata solo de enseñar técnicas económicas, se trata de acompañar a las familias a reforzar su poder de actuar, a reencontrar seguridad y a mejorar sus vidas sin perder nunca su dignidad.

Desarrollar una Actividad Generadora de Ingresos precisa valentía, perseverancia y un acompañamiento comprensivo. El curso mostró cómo una simple idea puede convertirse en una actividad concreta, apoyándose en:

  • los talentos ya presentes en las familias
  • sus estrategias cotidianas de supervivencia
  • sus sueños de un porvenir mejor
  • la ayuda mutua y la solidaridad entre ellas.

Para ATD Cuarto Mundo, el emprendimiento familiar no es una competición: es un modo de mantenerse en pie, de responder mejor a las necesidades de los hijos, de reconstruir una autoestima a veces herida y de contribuir positivamente a la comunidad.

Prácticas simples para una gestión eficaz

El curso también hizo hincapié en prácticas esenciales para reforzar una Actividad Generadora de Ingresos: separar el dinero del negocio del hogar, anotar los gastos, evaluar el beneficio, re-invertir progresivamente… Estos sencillos gestos permiten a las familias comprender mejor su actividad, evitar pérdidas y hacer que sus esfuerzos sean más duraderos.

Por último, la formación insistió en la dinámica de las ARAC, que no son únicamente estructuras de ahorro, sino también lugar en los que se construye la confianza y en donde todos cuentan. Según la filosofía de ATD Cuarto Mundo, las ARAC son espacios en los que los más frágiles encuentran un lugar, un apoyo, un reconocimiento. Permiten a las familias ahorrar de una manera segura, acceder al crédito, compartir experiencias y reforzar juntos sus capacidades.

Este curso ha sido un paso importante para las familias Umoja ni Nguvu. Reforzó su confianza, puso en valor sus conocimientos y abrió nuevas perspectivas para mejor sus pequeños negocios. Recuerda sobre todo que con apoyo, solidaridad y reconocimiento, las familias pueden construir su porvenir, paso a paso, protegiendo su dignidad y la de sus hijos.