Nace un espacio para que los adolescentes se reconozcan y se expresen
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En ATD Cuarto Mundo Perú, al igual que en todo el Movimiento Internacional, nos mueve el compromiso de que nadie se quede atrás. Tras la última evaluación y programación realizada en 2024, trabajamos con cuatro prioridades fundamentales —formación para todos nuestros miembros, justicia social y medioambiental, incidencia política y movilización, y educación liberadora— y dos ejes transversales que orientan nuestras acciones: pobreza y género, y juventud y adolescencia.
En la ciudad del Cusco y en la comunidad de Cuyo Grande ya venimos acompañando, desde hace muchos años, a los niños a través de la Biblioteca de Calle y el préstamo de libros, y a los adultos mediante las visitas a familias y otros espacios de reflexión como las Universidades Populares Cuarto Mundo. Pero no habíamos creado un espacio pensado especialmente para adolescentes. Nos dimos cuenta de que hay una parte muy importante de las comunidades —los chicos y chicas de entre 12 y 17 años— a quienes todavía no habíamos logrado acompañar; esa realidad nos motivó a accionar.

Escuchar para actuar
En nuestras conversaciones con madres y padres, escuchamos con mucha atención lo que desean para sus hijos. Nos dicen que quieren que sus hijos puedan hablar sin miedo, que tengan confianza para expresarse en la escuela o con personas adultas, y que no se desvíen del camino. También quieren que sus hijos tengan un futuro mejor del que ellos mismos tuvieron.
‘Sería bueno hacer cosas que les gustan a ellos, que se sientan motivados, porque si no, no va a funcionar” Padre de dos adolescentes – Cusco
‘Yo sí quiero que mi hija participe, para que se desenvuelva mejor en el colegio, quiero que no tenga miedo, a veces no pueden salir al frente y hablar, por eso quiero que aprenda a no tener miedo’ Madre de una adolescente – Cusco
Estas palabras nos motivaron a comenzar un espacio nuevo, pensado especialmente para los adolescentes.
Hicimos una lista de chicos y chicas a quienes podríamos invitar. Son 16 en total, pero sabemos que no todos pueden participar con facilidad. Muchos tienen responsabilidades en casa como cocinar, lavar su ropa a mano, cuidar a sus hermanos menores o ayudar a sus padres a vender productos; otras veces tienen demasiados deberes escolares o incluso asisten a academias privadas (pagados con mucho esfuerzo por sus padres) para mejorar sus notas en el colegio y para llegar a la etapa de la universidad mejor preparados. A pesar de todas estas limitantes, 15 adolescentes han venido participando en este tiempo, aunque no siempre puedan asistir cada semana.
Este espacio inició en el mes de mayo 2025 y se realiza todos los sábados de 3:00 a 5:30 de la tarde, en el barrio Moisés Barreda, en el distrito de San Sebastián, Cusco.
Un espacio construido junto a aliados
Este nuevo espacio lo estamos construyendo con la colaboración del programa Sipas Wayna (que significa mujer y varón joven en quechua), a través de Karely Paredes, aliada del Movimiento ATD Cuarto Mundo, quien trabaja en este programa. Su experiencia y su forma de acercarse a los adolescentes ha sido muy valiosa para crear un ambiente de confianza y respeto con el grupo. Gracias al programa pudimos ofrecer a los adolescentes talleres de improvisación teatral y capoeira en distintos tiempos.
También se han sumado dos jóvenes estudiantes de la Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco, como parte de sus prácticas en el área de comunicación para el desarrollo. Con ellas también esperamos que este espacio sirva para sensibilizar a más personas sobre la realidad de muchos adolescentes que viven sin acceso a espacios culturales o recreativos en su propia ciudad.
Esperamos que más adelante otros aliados del Movimiento puedan sumarse y comprometerse con esta acción.
Un lugar para crecer y descubrir

Nuestro objetivo principal es que los adolescentes se valoren y se reconozcan como personas capaces, creativas, con ideas y propuestas valiosas, tanto para su contexto local como para otros. Nos interesa también que conozcan y valoren su ciudad, una ciudad turística y cultural por excelencia, pero que les resulta lejana por razones económicas, geográficas o incluso simbólicas. Un primer paso para lograr estos objetivos es construir confianza en y con ellos y ellas.
Más adelante, queremos que estos adolescentes puedan encontrarse con otros grupos, como el de Cuyo Grande, donde ya se viene trabajando temas relacionados con el cuidado del medio ambiente, y con otros jóvenes del programa Sipas Wayna. Deseamos que, a través de las actividades que les propongamos, puedan reconocer que provienen de contextos distintos y, a la vez, descubrir por sí mismos lo que tienen en común.
Caminamos con las familias
Otro aspecto importante de esta iniciativa es el diálogo con sus familias. Queremos acercarnos a los padres, conocer sus preocupaciones y sus sueños para sus hijos. Queremos construir juntos espacios donde esas aspiraciones puedan concretarse, a partir de acciones pequeñas pero significativas, que fortalezcan las relaciones familiares y las de su comunidad.
Sabemos que muchos de estos adolescentes viven en situaciones difíciles, a veces muy duras. En años anteriores, ya habíamos conocido a algunos que sufrían maltrato en la escuela o que enfrentaban discriminación en el transporte público. Por eso creemos que es muy importante estar cerca de ellos, escucharlos y caminar a su lado para que puedan crecer con confianza, aprender a defenderse y a defender sus derechos.
Hacia un acompañamiento desde ellos y para ellos
Desde antes de invitarles a participar, hablamos con los adolescentes y les preguntamos qué les gustaría hacer en este nuevo espacio. Al principio dijeron pocas cosas, quizás porque era todo nuevo para ellos. Pero después de casi dos meses de encuentros, empezamos a recibir más opiniones, ideas y sugerencias de lo que les gustaría vivir juntos.
“Cuando vine por primera vez jugué cartas con la Prof. Carolina y otras dos niñas, fue muy divertido y aprendí una nueva forma de jugar”. Estas palabras nos muestran que el juego no solo es diversión, sino también una forma de aprender y relacionarse.
También hubo momentos en que los adolescentes se sintieron desafiados o contrariados: “Hoy veníamos con el propósito de divertirnos, pero me estresé…” “No quiero venir porque me da miedo, es que se van a reír porque soy pequeña (de talla)” Esto nos recuerda que el espacio también es un lugar donde pueden expresar lo que sienten, incluso cuando no es fácil, además nos confirma la importancia de seguir construyendo un espacio seguro, donde todos se sientan aceptados.
Constatamos también cómo la presión académica influye en su participación: “O sea, esto es solo para los que están en 1ro y 2do de secundaria, porque los demás estamos en academia”
Todas estas reflexiones nos ayudan a entender mejor su realidad y adaptar el espacio a sus expectativas.
Sabemos que este es solo el comienzo. Pero estamos convencidos que cuando los adolescentes encuentran un lugar donde pueden hablar, ser escuchados, imaginar juntos, algo bueno empieza a construirse. Y para nosotros en ATD Cuarto Mundo, eso ya es un logro.
