Mouni, decidido a poner en marcha su comercio
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En algunos países, los militantes de ATD Cuarto Mundo pueden beneficiarse del apoyo de Actividades Generadoras de Ingresos para continuar su lucha por cubrir sus necesidades con el apoyo del Movimiento ATD Cuarto Mundo. Este programa existe para que juntos podamos avanzar sin dejar a nadie atrás.
Encontrar la valentía para desarrollar su proyecto gracias a las actividades generadoras de ingresos
Mouni Ouédraogo es un joven que ha pasado toda su vida en las calles de la ciudad. Desde muy pequeño, la calle se convirtió en su refugio, su cobijo, su escuela de vida. A pesar de su precaria situación, Mouni siempre ha mantenido el coraje para luchar cada día.
En 2024, ATD Cuarto Mundo en Burkina Faso lanzó un programa de Actividades Generadoras de Ingresos para apoyar a militantes que tienen una amplia experiencia en el Movimiento, a emprender proyectos personales que les permitieran tener un ingreso económico y así ganarse la vida. El programa da la posibilidad a familias en situación de pobreza para que desarrollen actividades generadoras de ingresos (generalmente, venta de frutas y verduras a pequeña escala, venta de alimentos o cría de ganado). Para Mouni, esta fue una oportunidad para desarrollar un proyecto que le apasiona: emprender un pequeño comercio en la calle.
En Burkina Faso, el equipo de ATD Cuarto Mundo organiza regularmente actividades de biblioteca bajo las farolas del alumbrado público1, para llegar a los niños y jóvenes que viven y trabajan en la calle.
Cada vez que el equipo pasaba por el pueblo de Mouni, se tomaban el tiempo de conversar con él para seguir el progreso de su proyecto. Mouni siempre expresaba su gratitud por el apoyo del Movimiento y decía: «¡Todo bien, lo estoy logrando!»
Pero unos meses después, durante otra visita, Alpha, miembro del equipo de ATD Cuarto Mundo, ya no encontró a Mouni en su lugar habitual. Algunos niños le explicaron que su negocio ya no prosperaba y que había tenido que dejar de vender.
El regreso decidido de Mouni
Más tarde, cuando Mouni visitó el Patio de los Cien Oficios, el equipo habló con él. Él les explicó que su negocio ya no funcionaba porque la ubicación no le permitía progresar: “Preferí tomarme un respiro y buscar una solución”, confesó.
Unos meses después, Mouni regresó, más decidido que nunca. Había relanzado su negocio, esta vez con un nuevo puesto, bien surtido de mercancía. El equipo de ATD estaba emocionado y orgulloso de ver que no se había dado por vencido.
Alpha le dijo: “Mouni, en cualquier caso, ¡estoy muy feliz de verte de nuevo con tu mesa al lado del camino!”
Ese día, Mouni explicó:
“En la vida, nunca se deja de aprender. Al principio, no ahorraba dinero y la ubicación obstaculizaba mi negocio. Pero me di cuenta de que necesitaba cambiar de estrategia. Gracias a “una tontina” que organicé con una señora, pude ahorrar un poco. Y con mi segundo trabajo a tiempo parcial como aparcacoches, logré que mi negocio volviera a prosperar, (Los participantes de una tontina se comprometen a aportar una cantidad predeterminada de dinero con una frecuencia fija. En cada ronda de aportaciones, se designa a un participante para que reciba los fondos de los demás)”.
Con una gran sonrisa, añadió:
“En el Movimiento ATD siempre estamos aprendiendo, y aprendemos a mantenernos fuertes y no rendirnos”.
Lo que la gente no sabe
Alpha lo animó a compartir esta lección de vida con otros jóvenes:
“Eso está muy bien, Mouni; lo que dices debería inspirar a tus amigos. Me recuerda a Hakim Ouédraogo, un niño que, en el Día del Niño Africano, dijo: Estamos en la calle, no porque queremos, sino porque hay muchas cosas que la gente no sabe de nosotros”.
La historia de Mouni nos muestra a un joven discreto, paciente y valiente. Nos recuerda que un proyecto no se trata solamente de financiación: necesita acompañamiento, estímulo y solidaridad. Sobre todo, nos recuerda que nunca debemos juzgar ni abandonar a alguien tras su primer tropiezo.
Hoy esperamos enviar un mensaje a las personas militantes involucradas en el Movimiento: sigan perseverando y tengan el ánimo de levantarse de nuevo cuando se presente la oportunidad.
Mouni aprendió de sus fracasos, se levantó y siguió adelante. Como él, muchos jóvenes se mantienen a flote gracias a pequeños actos de solidaridad y a alguien que los escucha.