Transformando las declaraciones en cambiomediante la participación activa de personas en situación de pobreza
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De Copenhague a Doha
En 1995, ATD Cuarto Mundo asistió a la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social en Copenhague. «Por primera vez en la historia, por invitación de las Naciones Unidas, […] los jefes de Estado y de Gobierno [se reunieron] para reconocer la importancia del desarrollo social y el bienestar humano para todas las personas y para dar a estos objetivos la máxima prioridad tanto en la actualidad como en el siglo XXI»1. La reunión concluyó con la adopción de la Declaración de Copenhague.
En los últimos años, el optimismo inicial ha dado paso gradualmente al escepticismo. La humanidad se ha visto afectada por diversas crisis: la del cambio climático, la de la COVID-19 y los numerosos conflictos armados existentes en todo el mundo. El Banco Mundial estima que 808 millones de personas siguen viviendo en condiciones de pobreza extrema. Además, 3 800 millones de personas carecen de acceso a coberturas de protección social.
Treinta años después, del 4 al 6 de noviembre de 2025, las Naciones Unidas organizaron la Segunda Cumbre sobre Desarrollo Social en Doha. Se reunieron delegados de todo el mundo para analizar si las promesas hechas en Copenhague cumplían al menos algunos de los objetivos establecidos en la Agenda 2030. Los miembros de ATD Cuarto Mundo plantearon la siguiente pregunta: «¿Qué impacto tienen estos tratados internacionales en la labor de erradicación de la pobreza y cómo cambian de forma significativa la vida de las personas más desfavorecidas?».
De las promesas a la acción
La Cumbre Social Mundial celebrada en Doha reunió a casi 14 000 participantes, entre ellos más de 40 jefes de Estado y de Gobierno, y más de 230 ministros y altos representantes. También asistieron delegados de organizaciones de la sociedad civil, sindicatos, empresas y líderes comunitarios y juveniles.
La Declaración Política de Doha, el principal documento elaborado con motivo de la cumbre, reafirmó los tres compromisos contraídos por los firmantes en la Declaración de Copenhague: la erradicación de la pobreza, la inclusión social y el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todas las personas. Estos compromisos prioritarios se han ampliado con la incorporación de los siguientes: seguridad alimentaria y salud; transformación digital e inteligencia artificial; clima y resiliencia; igualdad de género, y financiación del desarrollo social.
El progreso en el desarrollo social no debe limitarse a la adopción de la Declaración Política. Por este motivo, la reunión concluyó con un llamamiento a transformar los compromisos sociales en resultados concretos. Se creó una plataforma especial de soluciones que permite traducir estos compromisos en acciones mediante iniciativas concretas que contribuyan a acelerar el progreso de la Agenda 2030. La presidenta de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Annalena Baerbock, afirmó: «Copenhague nos enseñó hace 30 años que el desarrollo social y la inclusión son esenciales para construir sociedades más fuertes. Prometimos no dejar a nadie atrás. El desarrollo social no es algo “que estaría bien tener”, ni tampoco un acto de caridad. Redunda en beneficio propio de todos los países».
Un enfoque basado en los derechos humanos para acabar con la pobreza en todas sus formas
El grupo directivo de la Cumbre Social Mundial de ATD, compuesto por delegados de instituciones internacionales y aliados con experiencia en la defensa de los derechos humanos, respondió a la Declaración Política de Doha con la publicación de un documento expositivo en el que se subraya que todos los esfuerzos en pro del desarrollo social y el progreso humano deben basarse en un enfoque centrado en los derechos humanos. Es necesario hacer hincapié en el compromiso de «no dejar a nadie atrás», que debe servir de guía y referencia para todas las iniciativas destinadas a erradicar la pobreza en todas sus dimensiones y formas.
Dicho documento se centra en tres prioridades:
- El carácter pluridimensional de la pobreza: la pobreza va mucho más allá de la privación material. Afecta a muchos aspectos de la vida, como el maltrato social e institucional, las experiencias de discriminación socioeconómica y la falta de reconocimiento de la contribución de cada persona a la sociedad. Las estrategias de lucha contra la pobreza deben tener en cuenta esta definición más amplia de la pobreza y abordar todos sus aspectos de forma simultánea.
- La participación activa de personas en situación de pobreza: para erradicar la pobreza extrema, se requiere la experiencia y los conocimientos de las personas directamente afectadas por ella. A fin de garantizar una participación efectiva en los procesos deliberativos, es fundamental proporcionar herramientas que tengan en cuenta los desequilibrios de poder y los distintos niveles de influencia entre las partes. La herramienta IDEEP es una forma de responder a este desafío.
- El derecho a la identidad jurídica: los autores del documento han señalado que no se hace mención alguna a este derecho fundamental de todo ser humano. Sin embargo, afecta a unos 850 millones de personas, entre ellas, más de 200 millones de niños y niñas menores de 5 años. El documento insta a que se implante el «registro universal de nacimientos para 2030 y a que todos los Gobiernos del mundo garanticen que todos los seres humanos que se encuentran en su territorio tengan derecho a una identidad jurídica».
De la retórica y el simbolismo a la participación activa
En el marco de la Cumbre Social Mundial, el Movimiento Internacional ATD Cuarto Mundo, en colaboración con el Instituto de Investigación de las Naciones Unidas para el Desarrollo Social (UNRISD), organizó también un seminario web el 5 de noviembre con el título:
«Más allá del simbolismo y la retórica: garantizar la participación activa y las alianzas con las poblaciones más marginadas».
Este evento paralelo tenía como objetivo promover la herramienta IDEEP, desarrollada para ayudar a las instituciones y autoridades públicas a garantizar la participación de personas con experiencia en la pobreza en las decisiones que les afectan. Roberto Bissio, miembro del Comité Internacional 17 de octubre y coordinador del Secretariado Internacional de Social Watch, moderó el seminario web.
El foro contó con la participación de Asha Athumani Mohamed, militante de ATD Cuarto Mundo de Tanzania y participante en el proyecto de investigación «Las dimensiones ocultas de la pobreza»; Beatriz Monje, coordinadora del programa IDEEP de ATD Cuarto Mundo, y Xavier Godinot, coordinador del estudio sobre las dimensiones ocultas de la pobreza y cocreador de la herramienta IDEEP. Gabriele Koehler, economista especializada en desarrollo e investigadora sénior del UNRISD, también intervino en el evento. Aunque no pudo asistir al seminario web, Olivier de Schutter, relator especial de las Naciones Unidas sobre la extrema pobreza y los derechos humanos, contribuyó con un vídeo en el que describió el desarrollo de la herramienta IDEEP en colaboración con ATD. También destacó su importancia a la hora de garantizar una amplia participación en el diseño, la aplicación y la evaluación de los proyectos y políticas que afectan a las personas en situación de pobreza.
Pese a muchos años de esfuerzos internacionales, la pobreza extrema persiste y los avances siguen siendo insuficientes. Con demasiada frecuencia, las políticas públicas fracasan porque excluyen las voces de las personas que viven en condiciones de pobreza persistente. El hecho de que no participen en las decisiones que les afectan da lugar a resultados insatisfactorios. La adopción de la herramienta IDEEP ayudaría a subsanar esta deficiencia, como reafirmaron todos los ponentes.
Asha Athumani afirmó que las personas que viven en situación de pobreza son plenamente conscientes de sus causas y del impacto que tiene en sus vidas. Asimismo, recalcó la necesidad de involucrar directamente a las personas con experiencia directa en la pobreza en la búsqueda de soluciones. La militante añadió que, aunque las personas suelen carecer de confianza en sí mismas debido a su limitado nivel formativo, la participación activa les ayuda a recuperar la confianza y a reconocer su capacidad para contribuir al desarrollo de políticas tanto a escala nacional como internacional.
En conclusión, la labor para superar la pobreza requiere que se aborde en todas sus dimensiones. En este contexto, los ponentes recordaron las conclusiones de la investigación «Las dimensiones ocultas de la pobreza», que pone de relieve varias dimensiones que a menudo se pasan por alto, como la discriminación, el maltrato institucional y social y la falta de empoderamiento a largo plazo.
ATD Cuarto Mundo y UNRISD subrayaron la importancia de utilizar eficazmente la herramienta IDEEP para garantizar que se incluyan las aportaciones de las personas en situación de pobreza en todos los sistemas de seguimiento y evaluación de las Naciones Unidas. En particular, destacaron la relevancia de IDEEP en los exámenes periódicos universales y en los informes presentados por los Estados miembros sobre los progresos alcanzados en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La herramienta también podría aplicarse a los debates y proyectos relacionados con la erradicación de la pobreza a escala local o nacional.