Mensaje de la Delegación General con motivo del Día Internacional para la Erradicación de la Extrema Pobreza 2026

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En este Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, escuchemos el valor y la sabiduría de las personas, familias y comunidades que viven en medio de la violencia de este mundo. Por todas partes los conflictos armados, las catástrofes climáticas y las incertidumbres de todo tipo pueden dejarnos atónitos, pero hay hombres, mujeres y niños que buscan e inventan caminos de futuro, de fraternidad y de paz. Nos obligan a tener esperanza.

En África, en América Latina y el Caribe, como en muchos otros lugares del mundo, existen regiones sumidas en conflictos armados que generan una retahíla de inseguridades, de penurias, de desplazamientos forzosos. Los miembros del Movimiento ATD Cuarto Mundo siguen yendo al encuentro de las familias más aisladas y nos dicen: «las guerras no destruyen solo las casas y las infraestructuras, sino que también debilitan las relaciones entre las personas». Por eso no paran hasta conseguir que las familias se encuentren unas con otras. Y así «poco a poco se reconstruyen vínculos que favorecen el respeto, la comprensión y la fraternidad». Facilitan el que los niños participen en campamentos por la paz para que «se conviertan en mensajeros capaces de transmitir a su alrededor valores de amistad, de solidaridad y de paz». Estas acciones cotidianas, «no son suficientes para poner fin a los conflictos armados, pero indican que una paz duradera se construye sobre el reconocimiento de que cada persona, incluso aquella que vive en la más extrema pobreza, posee una dignidad y una capacidad para participar en el cambio».

En lugares asolados por la violencia de las bandas, a los padres les preocupa que sus jóvenes caigan en las garras de estas bandas. En otras ciudades temen que sus jóvenes caigan en el tráfico de drogas o en redes que los degraden. La esperanza de los padres se fortalece al mirar a otros jóvenes que se enfrentan a los riesgos, como René. Este participa en las actividades de ATD Cuarto Mundo de su barrio y dice: «Lo hago porque quiero ofrecer modelos positivos con los que los niños puedan identificarse, tal y como yo tuve en su día».

En Europa, tras ser testigos de la destrucción brutal de un barrio donde vivía desde hacía mucho tiempo una población romaní, ciudadanos y ciudadanas se movilizan con las familias del barrio. Una de ellas nos dice: «el barrio ha sido arrasado con una violencia, una rabia que yo no había visto jamás. Hemos grabado filas de niños y de padres perseguidos. Pudimos presentar pruebas ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos». En sociedades en las que se exacerban las diferencias y se generan antagonismos, hay mujeres y hombres que no tienen miedo de unirse a los más desprestigiados, creando lazos de solidaridad para denunciar, política y jurídicamente, una violación de los derechos humanos.

En los Estados Unidos de América, rechazando el envío por parte del Gobierno federal de la Guardia Nacional a su ciudad, Rose se atrevió a escribir a los concejales una larga carta en la que preguntaba: «¿Por qué nuestros dirigentes no destacan la profunda belleza de nuestra comunidad? ¿Por qué insisten sobre el nivel de peligrosidad? Declarar el estado de emergencia, llamar a la Guardia Nacional, no hará que nuestros barrios sean más seguros. Más bien al contrario: hará que nuestra maravillosa ciudad sea menos segura y pondrá a la población en un verdadero peligro». Luego ella misma demuestra hasta qué punto, gracias a todo lo que emprendió su comunidad para no dejar a nadie atrás, su familia, sus hijos y sus vecinos no solo se sienten seguros sino que lo están realmente. Recalca también que algunos de sus derechos les faltan a aquellos que tendrían más necesidad de ellos y eso es precisamente lo que se espera para desarrollar una verdadera seguridad.

En 1984, Joseph Wresinski, fundador de ATD Cuarto Mundo, en una reflexión compartida con otros sobre la no violencia, decía: «Los Derechos Humanos sin amor, sin un respeto inquebrantable por el ser humano no dan fruto para los más pobres. Asimismo, el amor que no llega hasta reconocer los derechos humanos a los más pobres, los deja en la falta de fraternidad, en una inferioridad hiriente, en la impotencia contra las humillaciones».

Joseph Wresinski y todas las personas que resisten hoy día nos convocan a habitar fraternalmente nuestra tierra con el fin de construir una paz duradera.

Chantal Consolini Thiébaud, Joëlle Girard, Daniel Marineau

Delegación general
Movimiento internacional ATD Cuarto Mundo

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