De la dignidad a la resistencia: la lucha por construir la justicia social y medioambiental

Tiempo de lectura: 6 minutos

El movimiento ATD Cuarto Mundo lleva más de veinticinco años presente en Tanzania. Trabaja con y para las familias que viven en la pobreza, que se esfuerzan por transformar su día a día y vislumbrar un futuro mejor para sus hijos.

Hoy en día, estas familias se enfrentan a las realidades de la injusticia social y medioambiental en sus entornos de vida y de trabajo. Algunas carecen de los medios para expresar lo que tienen que soportar o para actuar, mientras que otras se niegan a quedarse de brazos cruzados: emprenden, a menudo partiendo de casi nada, proyectos que ponen de manifiesto su fuerza y su dignidad.

En ese sentidod, donde vive Reuben Mtitu, su fundador. El objetivo de su participación en la COMIDA es que se reconozcan, en primer lugar, como personas unidas por una identidad común basada en su trabajo por una causa colectiva y, a continuación, que se constituyan en un grupo capaz de crear un espacio de diálogo. En este espacio, todos pueden compartir sus ideas y unirse para encontrar soluciones a las dificultades que encuentran.

También se trata de formar parte de una comunidad más amplia, junto con otros grupos que tengan experiencias similares o diferentes, pero que compartan un entorno en el que circulen mensajes de esperanza y ánimo.

Visita del equipo de animación de la COMIDA a la cantera de Boko

Con el fin de fomentar la relación de estos dos grupos con la COMIDA, en febrero de 2026 dos miembros del equipo de animación de la COMIDA, Linda Schwitzer-Lestien y Daniel Alingalya, viajaron a Tanzania. Fue una oportunidad para conocer las actividades y el día a día de estos miembros de la COMIDA.

El grupo de Boko está formado por hombres y mujeres que llevan muchos años trabajando en la cantera de Gereza, en Boko; la mayoría, desde hace más de diez años. Antes, se les consideraba simplemente como personas que se reunían en la cantera para picar piedras, sin constituir un grupo como tal. Para la COMIDA, es fundamental que, a partir de ahora, se reconozcan como personas que comparten una misma vida laboral, capaces de reflexionar juntos sobre los problemas a los que se enfrentan. Hoy, siete personas han aceptado compartir entre sí sus experiencias y conocimientos, y escuchar los de los demás.

Durante la visita a la cantera, Linda y Daniel conocieron a estas familias y pudieron hacerse una idea de lo duro que es su trabajo.

Yoane, padre de cuatro hijos, que lleva casi veinte años trabajando en la cantera, les contó: «Respiramos polvo todo el día, corremos el riesgo de golpearnos los dedos con el martillo, tenemos problemas de visión por causa del sol y, a veces, las piedras nos saltan a los ojos. Las mujeres sufren numerosas infecciones. Por un cubo de 20 kg de piedras, nos pagan 300 chelines, y hay que llenar diez para poder llegar a los 3 000 chelines, es decir, apenas un euro»

Otra integrante del grupo de Boko, Maman Eveline, madre de siete hijos, que lleva diecinueve años trabajando en la cantera, les dijo: «No sé cómo dejar este trabajo, porque gracias a él puedo mantener a mi familia. Recuerdo que mamá Marie-Moïs dio a luz a su bebé el mismo día que trabajaba en la cantera, porque cada minuto cuenta. Lo que me molesta actualmente es que el Estado nos acuse de contaminar el medio ambiente, mientras que, al lado, hay empresas que utilizan dinamita para hacer explotar las rocas y se les felicita por ello. La cantera está casi agotada y las piedras que quedan pertenecen a una empresa cementera. Para seguir picando piedras, habría que traerlas de otro sitio, pero el trabajo se está volviendo cada vez más difícil».

Desde el punto de vista de la defensa de los derechos, uno de los objetivos de este proceso con el grupo de Boko es cambiar la percepción que tiene la sociedad de estos trabajadores. Hoy en día, se les señala con el dedo por lo que hacen, pero algo de lo que son conscientes estos picapedreros es que su esfuerzo contribuye a la construcción de la ciudad de Dar es Salaam, a su urbanización y a su embellecimiento. Lo que resulta entusiasmante es que estas familias hayan aceptado formar parte de la COMIDA, dedicar tiempo a reunirse y considerarse una verdadera familia.

Visita al pueblo Mkiu para conocer al grupo Kisangani Smith

El grupo Kisangani Smith, fundado por Reuben Mtitu à Njombe en su pueblo, Mkiu, se ha desarrollado gracias a los conocimientos que le ha transmitido su hermano mayor. Así, Reuben ha enseñado mecánica a los jóvenes, costura a las mujeres, y ha fomentado la plantación de árboles como los aguacates y otras especies agroforestales. ATD Cuarto Mundo colabora con Kisangani Smith Group desde hace varios años y Reuben se considera un aliado del Movimiento en Tanzania.

La visita a Mkiu brindó una oportunidad para conocer a miembros de este grupo en el marco de la COMIDA. Una de ellas, Maman Warta Maurusi, contó cómo aprendió a crear un vivero en el que produce semillas que compran los clientes —sobre todo chinos— para plantarlas y obtener madera. Ya cuenta con la ayuda de una persona que le ayuda a regar y cuidar el vivero. Gracias a los ingresos obtenidos, ha podido comprar una motobomba, un depósito y un congelador para producir y vender hielo en el pueblo. Este vivero le permite cubrir las necesidades alimentarias de su familia. Ella afirma : « Estoy orgullosa de lo que hago aquí en el pueblo y no sueño con irme a la ciudad. Más bien sueño con tener una gran extensión de tierra para ganar más dinero y acabar con la pobreza en mi vida. Aquí, gracias al trabajo, tenemos la posibilidad de ganarnos la vida. »

Estas personas han decidido transformar la tierra, darle un nuevo soplo de vida potenciando la agricultura. Esta iniciativa les permite vivir con dignidad y garantizar un futuro mejor para sus hijos y para el planeta.

Ser testigo de la resiliencia y de su resistencia

La visita pone de manifiesto la resiliencia de las personas en situación de pobreza y su forma de hacer frente a las injusticias sociales y medioambientales. Su valentía alimenta su esperanza de cambiar el mundo en el que viven, no solo en su propio beneficio, sino por el bien de toda la comunidad. Ya sea picando piedras o reforestando, su lucha pone de manifiesto su voluntad de vivir con dignidad, recordando la importancia del objetivo de la COMIDA: unirse a una comunidad para trabajar por una justicia social y medioambiental que reconozca la contribución de todos y todas.